Ruca Mater Dei

Qué hacemos con vuestros datos

Esta aplicación la usa el Ruca Mater Dei para organizarse: los sábados, las secciones, las salidas y la vida del Ruca. Guarda datos de jóvenes menores de edad, así que aquí está explicado, sin rodeos, qué guardamos, para qué, quién lo ve y cuánto dura.

Última actualización: 8 de octubre de 2026

Quién
El Centro Juvenil Ruca Mater Dei (NIF G97727804), de la Fraternidad FASTA, en Torrent (Valencia).
Para qué
Para que el Ruca funcione: saber quién viene, organizar los sábados y las salidas, y avisar a las familias.
Quién lo ve
Solo la gente del Ruca, y cada uno ve lo suyo. Nada se vende, nada se cede a nadie de fuera.
Tus derechos
Puedes pedir ver, corregir o borrar los datos de tu hijo cuando quieras, escribiendo al correo de abajo.

Quién es el responsable

El responsable de estos datos es el Centro Juvenil Ruca Mater Dei, el grupo juvenil de la Fraternidad FASTA en Torrent (Valencia), que es quien organiza las actividades y quien decide qué se guarda y para qué.

Sus datos, por si hacen falta para una reclamación: NIF G97727804, domicilio en Avenida País Valencià, 188 · 46900 Torrent (Valencia).

Para cualquier cosa relacionada con estos datos —preguntas, correcciones, quejas o para pedir que se borren— se escribe a cjrucamaterdei@gmail.com. Contestamos nosotros, no un formulario.

Qué guardamos, y por qué

Lo que hace falta para que un joven pertenezca al Ruca, y nada más:

  • Nombre y apellidos — para saber quién es cada uno
  • Fecha de nacimiento — porque las secciones del Ruca van por edades
  • Sección — Escuderos, Caperucitas, Herederas, Templarios, Adalides o la Agrupación Juvenil
  • Asistencia de los sábados — para que su jefe sepa quién vino y quién faltó
  • Un teléfono y un correo de contacto de los padres — para poder avisar
  • Foto de perfil — si la subís; es voluntaria y se puede quitar en cualquier momento
  • Alergias y medicación, solo para una salida concreta — cuando la actividad lo pide, y se destruyen solas a los treinta días de que termine

Casi nada de esto se guarda «porque hayáis dado permiso». Se guarda porque sin ello no se puede pertenecer al Ruca: no se puede pasar lista sin saber quién es quién, ni organizar una salida sin poder llamar a los padres. La ley lo llama tratar los datos para cumplir la relación entre las partes (artículo 6.1.b del Reglamento europeo), y para una asociación religiosa sin ánimo de lucro respecto de sus propios miembros hay además una regla hecha a medida (artículo 9.2.d).

Eso significa una cosa importante y honesta: si alguien no quiere que se traten esos datos, su hijo no puede inscribirse en el Ruca. No es una amenaza, es cómo es: sin nombre y sin teléfono no hay forma de tenerlo apuntado ni de avisar si pasa algo.

En cambio, hay tres cosas que sí se piden aparte y por separado, y a las que se puede decir que no sin que pase nada:

  • Que las fotos salgan fuera del Ruca — a las redes sociales, a la revista o a un cartel
  • Los datos de salud de una salida — alergias y medicación, solo para esa actividad
  • Los avisos al móvil que no son de organización — se eligen uno a uno en Cuenta → Avisos; los importantes —un cambio del sábado, una convocatoria— llegan igual

Las fotos

Dentro de la aplicación, las fotos las ven solo las personas del Ruca, y duran siete días: después se borran solas, la foto y su archivo. Algunas fotos —de un campamento, de una fiesta— salen a veces fuera: a las redes sociales del Ruca o a la revista.

Eso no se hace sin permiso de los padres, y se pide por separado: una cosa es que la foto de un joven se vea dentro del Ruca y otra muy distinta que se publique en internet. El permiso se puede retirar en cualquier momento, y a partir de ahí no se publica ninguna foto más suya.

Con una salvedad que conviene decir antes y no después: lo que ya se publicó —una revista impresa, una foto que alguien compartió— no siempre se puede recuperar del todo. Lo que sí hacemos es retirarla de donde esté en nuestra mano y no volver a publicar.

Los chats y los comunicados

Cada sección tiene su chat de grupo, con sus jóvenes y sus jefes, y el comando tiene el suyo. Además hay chats de dos, solo entre adultos y jefes: por ejemplo, un padre con el jefe que le ha escrito. Un joven que no es jefe no tiene chats de dos, ni con un adulto ni con otro joven.

Los chats del Ruca no son privados. Los responsables del Ruca pueden revisarlos si hay un motivo serio, y cada vez que alguien abre un chat para revisarlo queda registrado quién y cuándo. Por eso no son el sitio para hablar en confianza de algo de conciencia: eso, mejor en persona.

Los mensajes no se borran: se guardan, para que nadie pueda decir que alguien escribió lo que no escribió, ni hacer desaparecer lo que sí escribió. Las fotos que se mandan por el chat, en cambio, desaparecen solas a los treinta días.

Los comunicados los envían los jefes a las familias de su sección y el Ruca a todos, y quien envía uno sabe quién lo ha abierto: es el acuse de recibo, y por eso no hace falta contestar «recibido».

Quién ve qué

La aplicación no enseña todo a todo el mundo. Cada uno ve lo que le toca, y eso no depende de que la pantalla lo esconda: lo decide la propia base de datos, de manera que aunque alguien manipulara la aplicación no podría sacar lo que no le corresponde.

  • Un joven — ve a la gente de la casa y lo que pasa en su sección; no ve teléfonos
  • Un padre o una madre — ve lo de sus hijos y lo de las secciones de sus hijos
  • Un jefe — ve lo de su sección, y pasa lista
  • El comando y el capellán — ven el conjunto, porque les toca organizarlo
  • Las alergias y la medicación de una salida — las ve únicamente el responsable de esa salida, y cada vez que las abre queda registrado quién y cuándo — también si es el capellán

Nada se vende. No hay publicidad, no hay analítica de terceros, no hay perfiles comerciales. Lo único que sale de aquí es lo que se cuenta más abajo, en «La ayuda de la inteligencia artificial», y en eso no va el dato de ningún menor.

Dónde viven los datos

La aplicación se sirve desde Vercel y los datos se guardan en Supabase, en servidores situados en Irlanda, dentro de la Unión Europea. Los avisos al móvil pasan por el servicio de avisos del navegador (Google o Apple, según el teléfono), pero van cifrados: solo los puede leer vuestro móvil, y ellos únicamente saben que hay un aviso para ese teléfono.

Cuando se entra con Google, Google nos dice el nombre y el correo de la cuenta. No recibimos ni guardamos la contraseña de nadie: la contraseña se teclea en Google, nunca aquí.

La ayuda de la inteligencia artificial

Cuando un jefe prepara el sábado de su sección, puede pedirle ideas de actividades a Gemini, de Google. Lo que recibe es un borrador que él corrige, acepta o tira: la inteligencia artificial no escribe nada por su cuenta, y el sábado se puede preparar entero sin usarla.

Cuando se pulsa ese botón sale del Ruca el nombre de la sección, si es de chicos o de chicas, la franja de edad, cuántos son, las horas en que está dividida la tarde, los títulos de las actividades que esa sección ya tiene escritas o hizo en sábados anteriores, y la lista del material y de los espacios del colegio.

  • Nunca sale — el nombre de nadie, ni la edad de nadie en concreto, ni una fecha de nacimiento — solo la franja de edad de la sección entera
  • Nunca salen — teléfonos, fotos, alergias, medicación ni nada de una ficha
  • Nunca salen — las notas que un jefe escribe en una actividad, porque ahí puede haber nombres de chavales
  • Nunca sale — quién ha pulsado el botón

Hoy se usa el nivel gratuito de Google, y hay que decirlo con claridad: en ese nivel Google puede usar lo que recibe para mejorar sus propios programas. Por eso lo que se le manda está recortado a lo que se acaba de enumerar, y por eso no hay manera de que salga de aquí el dato de un menor.

Cada uso queda registrado, y cada jefe tiene un número limitado de peticiones a la semana. No es para controlar a nadie: es para que esto no se pueda disparar.

Cuánto tiempo

Mientras el joven está en el Ruca, sus datos están. Cuando lo deja, sus datos personales se borran y solo se conserva la memoria del Ruca sin su nombre: cuántos vinieron aquel sábado, cuántos puntos hizo cada sección. Esa memoria ya no habla de nadie en concreto y por eso puede quedarse.

Los datos de salud de una salida duran mucho menos: se destruyen solos a los treinta días de que la actividad termine, porque solo existían para esa salida. No hay historial médico de nadie, ni se guarda de un campamento para el siguiente: cada salida se pregunta otra vez.

Los mensajes de los chats se quedan, pero sin el nombre de quien los escribió una vez que esa persona deja el Ruca y se borran sus datos.

De los permisos que hayáis dado se guarda constancia mientras pueda hacer falta demostrar que se pidieron, que es una obligación que la ley pone al Ruca, no un capricho.

Los jóvenes, según la edad

En España, a partir de los catorce años un joven puede decidir por sí mismo sobre sus datos (artículo 7 de la ley española de protección de datos). Por debajo de esa edad decide su padre, su madre o quien tenga su tutela.

A partir de esa edad, los permisos que se le pidieron a su padre se le vuelven a preguntar a él, y puede confirmarlos, cambiarlos o retirarlos.

Para las fotos que salen fuera del Ruca, en cambio, seguimos pidiendo permiso a los padres hasta que cumple dieciocho: la ley de la propia imagen va por su cuenta y protege al menor hasta esa edad. Desde los catorce se lo preguntamos también a él.

Qué podéis pedir, y cómo

Escribiendo a ese correo, en cualquier momento y sin dar explicaciones:

  • Ver qué tenemos — te mandamos todo lo que hay de tu hijo
  • Corregir lo que esté mal — un apellido, una fecha, un teléfono
  • Borrarlo — con la salvedad de la memoria sin nombre que se explica arriba
  • Retirar un permiso — las fotos, la salud, los avisos; y es tan fácil como darlo
  • Llevarte los datos — en un fichero que puedas abrir en otro sitio
  • Oponerte a algo concreto — y te contestamos por qué sí o por qué no

Si pedís algo y no os contestamos, o no os convence la respuesta, podéis reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos. Es gratis y no hace falta abogado.

Si esto cambia

Si cambiamos algo de esta página, se avisa dentro de la aplicación antes de que el cambio afecte a nadie. La fecha de arriba dice de cuándo es esta versión.

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